Características de LA REFORMA AGRARIA LIBERAL (Mira el esquema, que igual te aclara algo):
Las desamortizaciones.
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INTRODUCCIÓN:
A lo largo del siglo XIX -aunque comenzaron en el XVIII- se desarrollará un largo proceso desamortizador que afectará al suelo (tierras y otros bienes) y al subsuelo (minas...).
I. La desamortización del suelo
Bienes que se desamortizan.
La iglesia concentraba muchas tierras (El 14% eran suyas)
y controlaba gran parte de la producción agrícola (24%). Los municipios tenían
aún más tierras, pero eran de menos rendimiento. La Corona tenía también gran
cantidad de tierras improductivas (Montañas, …). Todas estas propiedades se
confiscan, nacionalizan y liquidan para amortizar
1. La propiedad de la tierra: de la propiedad feudal del Antiguo Régimen a la propiedad capitalista del régimen liberal.
Ya los diputados de las Cortes de Cádiz, entre 1811y 1813, iniciaron la labor de convertir en libre la propiedad inmueble del Antiguo Régimen: las fincas rústicas y urbanas, y es obligado decir "iniciaron" porque, con los vaivenes políticos de las décadas siguientes, el proceso no finalizaría hasta 1841.
La primera tarea fue desvincular los bienes de la nobleza y desamortizar los bienes eclesiásticos y municipales.
Ambas acciones pretendían lo mismo: sacar al mercado libre, para que fueran objeto de compra y venta, bienes que el Antiguo Régimen había dejado al margen del mismo.
La palabra desvinculación se aplicaba a los bienes de los seglares, y la de desamortización, a los bienes de los eclesiásticos.
Se trataba, por tanto, de proporcionar las condiciones necesarias para que aumentara el número de propietarios particulares y, con la aplicación de su trabajo a dichos bienes, creciera su felicidad personal y, con ella, la riqueza nacional.
La desvinculación supuso, a su vez, una doble decisión. La primera fue la abolición de los señoríos, lo que significaba, por un lado, acabar con una serie de relaciones de dominio que los señores habían tenido, debido a privilegios concedidos por los reyes, sobre los habitantes de unos determinados territorios y, por otro, convertir en propiedad particular y libre aquellas tierras. El proceso iniciado en Cádiz fue largo, a causa de las múltiples quejas y problemas surgidos, y concluyó en 1837. Y eso que, en contraste con la desamortización, esta medida no aportaba un cambio de propietario, sino la transformación de los señores antiguos en propietarios liberales, con una titularidad plena y libre sobre dichos bienes.
La segunda medida fue la supresión de los mayorazgos. En Cádiz sólo se había insinuado, y la primera ley que la recogía se escribió en 1820, durante el trienio liberal. De nuevo, las resistencias de la nobleza retrasarían su culminación hasta 1841. El mayorazgo había sido la fórmula por la que las casas nobiliarias en los siglos anteriores habían podido mantener una gran parte de sus propiedades; el primogénito de la casa recibía por herencia un bloque de bienes del que no era propietario, sino usufructuario, y que podía aumentar con compras, pero nunca vender, manteniendo el deber de transmitirlo a su heredero. La abolición suponía que estos bienes eran declarados libres y que, por tanto, podían ser vendidos por sus titulares.
La desamortización, primero de los bienes eclesiásticos y luego de los pueblos, fue la medida práctica de mayor trascendencia tomada por los gobiernos liberales, y se desarrolló durante todo el siglo XIX, entrando incluso en el XX.
El hecho de desamortizar tales bienes suponía dos momentos bien diferenciados: primero, la incautación por parte del Estado de esos bienes, por lo que dejaban de ser de "manos muertas"; es decir, dejaban de estar fuera del mercado, para convertirse en "bienes nacionales"; y segundo, la puesta en venta, mediante pública subasta, de los mismos. El producto de lo obtenido lo aplicaría el Estado a sus necesidades.
2. El proceso desamortizador.
La desamortización, aunque considerada liberal progresista por antonomasia, ya había empezado a ser aplicada en el siglo XVIII. Se ha calculado que desde que se pusieron en venta los primeros bienes de los jesuitas -expulsados de España por Carlos III en 1767- hasta 1924, fecha en que el estatuto municipal de Calvo Sotelo derogó definitivamente las leyes sobre desamortización de los bienes de los pueblos, pasaron a manos de propietarios particulares 19900000 hectáreas que habían sido de propiedad colectiva, o sea, el 39 por 100 de la superficie del Estado.
Este dilatado proceso de ventas no fue continuo, sino resultado de varias desamortizaciones: la de Godoy, ministro de Carlos IV (1798); la de las Cortes de Cádiz (1811-1813); la del trienio liberal (1820-1823); la de Mendizábal (1836-1851), y la de Pascual Madoz (1855-1924).3.
1ª desamortización
(1798-1808).
En España había un gran desequilibrio presupuestario por
causa de las guerras. La solución para paliarlo fue emitir vales reales, pero
se emiten demasiados, por lo que se deprecian (Tienen un valor de mercado muy
inferior al de emisión). La solución para este nuevo problema podría ser el
reducir el número de vales (Quitarlos de la circulación), es decir, liquidarlos
con sus intereses, pero no existían fondos con lo que hacerlo, por lo que la
única salida es vender bienes.
La desamortización afectó a la mitad de los bienes de la
iglesia.
A partir de 1803, los compradores de los bienes
desamortizados podían despojar a los arrendatarios de sus tierras (Incentivo
para que las comprasen) o subirles el precio de sus arrendamientos. Esto abre
las puertas a la explotación capitalista de estos bienes. Sin embargo ocasiona
que los arrendatarios paguen las necesidades de la Corona.
2ª desamortización (Trienio
constitucional (1820-23)
Va a afectar a muebles e inmuebles de monasterios,
conventos y colegios. La novedad de esta desamortización es que los bienes se
pueden pagar con vales reales. Paralelamente a este proceso, se obliga a
reducir el diezmo de la Iglesia, que es sustituido por una nueva contribución
(+ caudales al estado). El problema de admitir vales reales al final fue que se
venden bienes por valor de 1000 millones, pero se ingresan por caja solamente
100. Con la restauración del Antiguo Régimen, se va a ordenar devolver los
bienes a sus antiguos propietarios, sin reintegrarles el dinero.
3ª desamortización (1836-1845) La desamortización de Mendizábal.
Puedes visitar este FORO, sobre la desamortización eclesiástica
De estas desamortizaciones, es obligado destacar las dos últimas, y de forma especial la de Mendizábal, porque la puesta en práctica de su decreto trajo la ruptura de las relaciones diplomáticas con Roma y removió y dividió la opinión pública de tal forma, que ha quedado en la historia contemporánea como "la desamortización" por antonomasia. Cuando en 1835, llamado por sus amigos políticos y hombres de negocios progresistas, llegó desde Londres para presidir el Gobierno, lo que le preocupaba era garantizar la continuidad en el trono de Isabel II, esto era, la del nuevo Estado liberal. Para ello era condición necesaria ganar la guerra carlista, que en ese momento resultaba incierta; pero este objetivo no podría realizarse sin dinero o sin crédito. A su vez, para poder fortalecer la credibilidad del Estado ante futuras peticiones de crédito a instituciones extranjeras, era preciso eliminar, o por lo menos disminuir, la deuda pública hasta entonces contraída o, dicho de otro modo, pagar a los acreedores. Ante la mala situación de Hacienda, calificada por entonces de "espantosa", Mendizábal juzgó que había que recurrir a nuevas "fuentes" de financiación, y estas no eran otras que los bienes eclesiásticos.
El decreto desamortizador, publicado en 1836, en medio de la guerra civil con los carlistas, puso en venta todos los bienes del clero regular -frailes y monjas-. De esta forma quedaron en manos del Estado y se subastaron no solamente tierras, sino casas, monasterios y conventos con todos sus enseres -incluidas las obras de arte y los libros-. Al año siguiente, 1837, otra ley amplió la acción, al sacar a la venta los bienes del clero secular -los de las catedrales e iglesias en general-, aunque la ejecución de esta última se llevó a cabo unos años más tarde, en 1841, durante la regencia de Espartero.
Con la desamortización de Mendizábal se pretendían lograr varios objetivos a la vez:
- ganar la guerra carlista;
- eliminar la deuda pública, al ofrecer a los compradores de bienes la posibilidad de que los pagaran con títulos emitidos por el Estado;
- atraerse a las filas liberales a los principales beneficiarios de la desamortización, que componían la incipiente burguesía con dinero;
- poder solicitar nuevos préstamos, al gozar ahora Hacienda de credibilidad,
- y cambiar la estructura de la propiedad eclesiástica, que de ser amortizada y colectiva pasaría a ser libre e individual.
Pero había más:
la Iglesia sería reformada y transformada en una institución del Nuevo Régimen, comprometiéndose el Estado a mantener a los clérigos y a subvencionar el correspondiente culto.
Tuvo un éxito aparente. En
1833 surgen los problemas de sucesión del rey Fernando VII (Fin de la guerra
civil). Mendizabal ordena la disolución de las órdenes religiosas y consigue
vender sus bienes. En 1845 se había conseguido vender ya ¾ del patrimonio
eclesiástico.
Sin embargo el
proceso desamortizador estaba viciado desde el principio. La intención era que
hubiera muchos nuevos propietarios de todo tipo (Tanto jornaleros como
capitalistas). Pero el problema era que se admitió como medio de pago la deuda
por su valor nominal y no por el real. Como la deuda estaba notablemente
depreciada, los capitalistas consiguen vencer y comprar la gran mayoría de las
tierras, en detrimento de los campesinos (Concentración territorial en manos de
los especuladores).
Como
consecuencia de todo esto, la desamortización no basta para sanear las finanzas
públicas, y la deuda en vez de disminuir, aumenta en 1/3.
A todo esto hay
que sumar el temor de los compradores de que otro cambio de régimen le hiciera
devolver las fincas, por lo que los compradores se asientan en posiciones
liberales. Los campesinos, al verse perjudicados, se sitúan en posiciones
antiliberales o reaccionarias (Les aumentan la renta y no les dejan acceder a
la propiedad de la tierra).
Una gran
diferencia con la anterior desamortización, fue que en 1823 se exigían los
títulos adquisitivos, mientras que en ésta sólo se exigen pruebas de propiedad
(+ fáciles de conseguir por los señores)
La supresión
del régimen señorial perjudica a los campesinos además por otra vía. Los siervos
con tierras se convierten ahora en campesinos libres, pero sin tierras. La
aristocracia perdió así sus derechos, pero gana en propiedades. Esto hace que
en España se produzca la revolución francesa al revés: son los señores los que
implantan el capitalismo en el campo (Aunque lo hacen en su provecho). Los
señores son los que apoyan
4ª desamortización (1855-principios del S.20): La desamortización "general" de Madoz.
El 1 de mayo de 1855, el ministro de Hacienda, Pascual Madoz, también progresista y amigo de Mendizábal, sacó a la luz su Ley de Desamortización General. Se llamaba "general" porque se ponían en venta todos los bienes de propiedad colectiva: los de los eclesiásticos que no habían sido vendidos en la etapa anterior y los de los pueblos -se llamaban bienes de propios aquellos que proporcionaban, por estar arrendados, una renta al Concejo, en tanto que los comunes no proporcionaban renta y eran utilizados por los vecinos del lugar-. La desamortización de bienes de propios y comunes se prolongó hasta 1924
En 1855 los
bienes comunes (Vecinales) eran intocables, pero se atacan ilegalmente los usos
colectivos. Tanto es así que entre 1855 y 1868 la venta de bienes concejales
era ½ del total de ventas. Ahora corrigen el error de la anterior
desamortización y se exige el pago en metálico o se acepta la deuda a precio de
cotización (No de emisión).
El destino de
la recaudación eran la Hacienda y la construcción del ferrocarril. La deuda
negociable se cambia por intransferible endosada a los pueblos. Los municipios
se ven muy perjudicados, ya que descienden los recursos financieros locales.
Esto provoca una disminución de los servicios públicos y una quiebra de la
organización rural española.
La
desamortización civil coincide con el aumento de la demanda y de los precios.
Para producir más se aumentan las roturaciones (Para aumentar la superficie
cultivable se rompen baldíos), con lo que se consiguen más tierras de labor.
Los cultivos principales son los cereales (en la meseta) y la vid (En la
periferia), aunque ya había comenzado antes la expansión de estos cultivos.
El procedimiento utilizado para las ventas fue una copia del de Mendizábal; sin embargo, había dos diferencias claras. Una se refería al destino del dinero obtenido: sin las anteriores angustias de Hacienda, fue dedicado a la industrialización del país o, mejor y de modo más concreto, a la expansión del ferrocarril. La otra diferencia estaba en la propiedad de dicho dinero: el Estado no era el propietario, sino los ayuntamientos. Aquel percibiría el im-porte de las ventas en nombre de estos y lo transformaría en lo que hoy podrían ser bonos del Estado, lo cual significaba que este se convertía en "custodio" de los fondos de los ayuntamientos, utilizándolos para el bien de todos. En este proceso, la burguesía con dinero fue de nuevo la gran beneficiaria, aunque la participación de los pequeños propietarios de los pueblos fue mucho más elevada que en el anterior de Mendizábal.
5. Resultados de la desamortización.
- Habría que concluir señalando que, en conjunto, el proceso de desamortizaciones no sirvió para que las tierras se repartieran entre los menos favorecidos, porque no se intentó hacer ninguna reforma agraria, sino conseguir dinero para los planes del Estado, aunque a medio y largo plazo sí contribuyó a que aumentara el volumen general del producto agrícola, al trabajar los nuevos propietarios tierras que hasta entonces no habían sido labradas. Según el profesor G. Tortella, esta operación gigantesca de compraventa de tierras afectó grandemente a la agricultura española.
- La extensión de lo vendido se estima en el 50 por 100 de la tierra cultivable y su valor entre el 25 y el 33 por 100 del valor total de la propiedad inmueble española.
- La desamortización trajo consigo una expansión de la superficie cultivada y una agricultura algo más productiva. Pero en los cambios acaecidos en el campo español actuaron otros factores, tales como la abolición del diezmo, la supresión de la Mesta, la lenta pero innegable mejora de las condiciones de transporte y comunicación, o las políticas decididamente proteccionistas en favor del cultivo de cereales a partir de 1820.
- El aumento sostenido de la población pudo haber causado una presión en favor de la extensión y la intensificación del cultivo, tanto o más decisiva que los cambios en la estructura de la propiedad.
Otras consecuencias de trascendencia histórica fueron:
- en lo social:
- la aparición de un proletariado agrícola, formado por más de dos millones de campesinos sin tierra, jornaleros sometidos a duras condiciones de vida y trabajo solamente estacional;
- y la conformación de una burguesía terrateniente que con la adquisición ventajosa de tierras y propiedades pretendía emular a la vieja aristocracia.
- En cuanto a la estructura de la propiedad:
- apenas varió la situación desequilibrada de predominio del latifundismo en el centro y el sur de la Península y el minifundio en extensas áreas del norte y noroeste.
- Por otra parte, la enajenación de propiedades municipales trajo consigo el empeoramiento de las condiciones de vida del pequeño campesinado, privado del uso y disfrute de los antiguos bienes del Concejo. Además, el impacto de la desamortización en la pérdida y el expolio de una gran parte del patrimonio artístico y cultural español fue, asimismo, importante.
No debemos olvidar sobre las desamortizaciones del SUELO:
Durante este proceso se le
da libertad al campesino, pero se le aleja de la propiedad de
- Durante el S. 18 la tierra produce ingresos que van a
parar a manos de gente sin interés por impulsar otras ramas de riqueza (Los
ingresos van a parar a gastos improductivos). Sin embargo en Cataluña se
canalizan a otras actividades. Allí una porción de los beneficios agrícolas se
integró en los beneficios del comercio e industria. En Galicia sin embargo, existen
los subforos. El subforero se limita a construir pazos con sus ingresos, en vez
de invertir en otras actividades.
- Situación en la
2ª mitad del S.19
Los beneficiarios de la desamortización fueron los que
debían ser sus víctimas. Además la desamortización desvía recursos que podían
ir a parar a la industria para comprar tierras. Con ellos se ayuda a la deuda y
se subvencionan a las compañías ferroviarias.
- Andalucía.
Había grandes explotaciones cedidas a colonos, que se las
transmitían de padres a hijos. Había también dominios señoriales cultivados por
sistemas de parcelas. Estas parcelas se unen con la desamortización,
convirtiéndose los campesinos en nuevos jornaleros. Se liquida así a la clase
media campesina. Þ
Proletarización del campo.
- Consecuencias de
la desamortización de los bienes comunales.
Los municipios al disponer de menos bienes, tienen menos
ingresos, por lo que intentan cubrir ese hueco con nuevos impuestos. Los que
trabajaban las tierras de uso común se ven convertidos en jornaleros, lo que
hace caer su nivel de vida.
Cuando la competencia de los granos importados fue demasiado fuerte, la gente se vio obligada a emigrar o a buscar empleo en la industria, lo que hace desaparecer incluso pueblos enteros. Por lo tanto, la desamortización liberó brazos para la industria, pero la industrialización se veía necesitada también de capital, que no le llegó (Necesita trabajo y capital).
Situación en la época de la
revolución de 1868.
La hacienda continuaba en muy grave estado. Ya se habían
consumido casi todos los resultados de la desamortización del suelo. La
situación en el campo también era grave debido a 4 años seguidos de sequía.
Todo esto se ve agravado por la insurrección de Cuba, que provoca más gastos y
menos llegada de dinero. La solución que se toma para paliar esta mala
situación es pedir prestado, pero dada la necesidad, se hace con unas
condiciones muy desfavorables (Alto interés). Como garantía se ponen todos los
bienes desamortizados todavía no vendidos más las minas. Con esto se pretendía
amortizar en 7 años la mitad del empréstito. Los yacimientos más ricos eran:
Almadén (Azogue Þ mercurio),
Riotinto (Cobre) y Arrayanes (Plomo).
Programa minero.
A)
Los criaderos del estado servirán para amortizar el empréstito.
B)
Se debe aumentar la riqueza para aumentar la materia impositiva
Legislación
anterior.
La ley de 1825 decía que todos los yacimientos pertenecen
a
Precedentes y evolución.
Por lo tanto, es la pésima situación de la hacienda la
que induce la desamortización del subsuelo. Se consigue que desde 1868 (Ley de Minas de 1868) hasta
1944 haya una época de esplendor de la industria extractiva española. Los gobernantes de la revolución
del 68 querían movilizar todos los recursos del país. Lo que consiguen
con sus reformas es facilidad para poder conceder explotaciones y seguridad
para explotar. Esto provoca el aumento del no de concesiones y que
rápidos y abundantes recursos financieros acudieran a ayudar al sector.
Es por ello por lo que aumente la especulación y las
concesiones mineras. Las explotaciones de las minas de empresas extranjeras
tuvieron gran importancia, no tanto en no como en tamaño.
Oleada
inversora.
La explotación de las minas consigue alterar la estructura del comercio exterior, al aumentar espectacularmente las exportaciones. Se consigue que avancen más rápido que el resto de las exportaciones (Incluso se sitúa como la principal exportación a partir de 1899).
No olvides: Desamortizaciones
- Orígenes en los reinados de Carlos I y Felipe II
- Ampliadas en el s. XVIII: Carlos III (Olavide)
- Continúan durante la Guerra de Independencia (Godoy y José Bonaparte....) y en el Trienio Liberal
- Completadas durante el reinado de Isabel II:
LAS MÁS IMPORTANTES:
Ø
Desamortización de Juan Álvarez
Mendizábal (1836)
-
Sobre la propiedad del clero regular de
la Iglesia.
-
Las comunidades religiosas fueron
disueltas
·
excepto las de beneficencia y enseñanza
Ø
Desamortización de Pascual Madoz (1855)
-
Tuvo un mayor alcance:
·
Sobre las comunidades religiosas y el
clero secular
·
Sobre las propiedades del Estado y los
Ayuntamientos
-
Se paralizó en el Bienio Progresista.
-
Se reanudó por los unionistas
·
1860: acuerdo con la Santa Sede para
completar la venta de los bienes expropiados
Ø
Objetivos:
1º. Crear
partidarios del estado liberal y reducir la influencia de la Iglesia.
2º. Sanear
la Hacienda y la deuda pública mediante la pública subasta:
·
para financiar la guerra carlista
·
para la construcción de obras públicas,
como el ferrocarril
3º. Redistribuir
las tierras y crear una nueva clase de propietarios.
Ø
Consecuencias:
1º. No
logró acometer una auténtica reforma agraria
·
La mayor parte de las tierras fueron
adquiridas por la nobleza y los terratenientes a un precio por debajo del real
2º. Aumentó
el número y la extensión de los latifundios.
3º. Los
campesinos se convirtieron en jornaleros.
4º. Se
transformó la fisonomía de las ciudades con cambios urbanísticos
·
Ensanches y nuevos edificios públicos
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