El imperialismo 

A finales del siglo XIX, el desarrollo capitalista y la necesidad de las grandes potencias de exportar productos, capitales y hombres, dio origen al imperialismo.

  Causas (o factores) de la expansión colonial: 

En el último tercio del sigo XIX se aceleró la carrera de las potencias europeas en la formación de grandes imperios que les permitieran situarse en una posición hegemónica a nivel mundial. Varias causas o factores impulsaron este fenómeno: 

  1. El desarrollo del gran capitalismo requería fuentes de materias primas y nuevos mercados para colocar los productos industriales. 
  2. La presión demográfica: Europa pasó de 300 a 450 millones de habitantes entre 1870 y 1914. Las colonias se convirtieron en una válvula de escape para el excedente de población, sobre todo para las clases humildes. 
  3. Los intereses políticos de las potencias para lograr ventajas estratégicas en el control de rutas y territorios. El nacionalismo también fue un importante factor político. 
  4. Factores culturales e ideológicos: con frecuencia se justificó la penetración colonial como una misión civilizadora o evangelizadora.

El reparto de África • 

África, casi inexplorada hasta el siglo XIX, fue el continente en el que se manifestó con mayor virulencia la rivalidad imperialista. • Para intentar ordenar la actuación europea en el continente africano, el canciller alemán Bismarck convocó la Conferencia de Berlín en 1884. • En ella se establecieron las «reglas del juego» de la colonización

  • La potencia que hubiera ocupado una franja de la costa tendría derecho a entrar en el hinterland o zona interior correspondiente.
  • Internacionalización de la navegación por los grandes ríos africanos.
  • La posesión de un territorio requería su ocupación efectiva. • La ambición de las potencias imperialistas fue ocupar grandes zonas transcontinentales. • Inglaterra creó un corredor Norte-Sur desde El Cairo a El Cabo, mientras Francia intentó unir Senegal con Djibouti. • Los choques fueron inevitables. Ingleses y franceses se encontraron en el Nilo, y los portugueses desistieron de unir Angola y Mozambique ante la resistencia británica.

Las potencias imperialistas

 Inglaterra 

construyó el mayor imperio que había conocido la historia Entre sus posesiones destacaban la India, gran parte de África, Australia y Canadá. 

Francia 

 fue el segundo gran imperio colonial , con posesiones en África (Túnez, Senegal, Sudán, Guinea, Costa de Marfil, Chad, Marruecos), Asia (Unión Indochina), América (Guadalupe, Martinica, Guayana) y Oceanía. 

Rusia extendió sus dominios a la costa del Pacífico, el Turquestán y el Pamir. Alemania consiguió en África los territorios de Togo, Camerún y Tanganika, y en Oceanía parte de Nueva Guinea, las islas Bismarck, las Carolinas y las Marianas. 

Italia ocupó Eritrea, la costa somalí del océano Índico y Libia (Trípoli y Cirenaica). 

Bélgica adquirió el Congo, bajo la soberanía personal de Leopoldo II hasta 1908.

 Japón, en pleno proceso de modernización desde 1868, cuando comenzó la era Meiji, arrebató a China la isla de Formosa (1895) y, tras vencer en la guerra ruso-japonesa (1905), adquirió el protectorado sobre Corea, el dominio de Port Arthur, el Sur de la isla Sajalín y la hegemonía sobre Manchuria.

 El imperialismo estadounidense 

•El rápido crecimiento demográfico y económico dio paso a una expansión exterior, impulsada por los gobiernos republicanos que se sucedieron hasta 1908. •La doctrina Monroe sirvió para disfrazar esta expansión imperialista: cuyos principales hitos fueron: •La compra de Alaska a Rusia por una ridícula cantidad de dinero. •La guerra contra España de 1898, que dio lugar a la intervención en Cuba y a la ocupación de Puerto Rico y las posesiones españolas en el Pacífico. •La apertura del canal de Panamá (1914), que facilitó el control sobre el Caribe y Centroamérica, donde el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) puso en práctica la política del big-stick o «palo duro». •En América del Sur también impuso el Gobierno estadounidense su influencia con el llamado «imperialismo del dólar». Mediante la concesión de grandes préstamos, los bancos y empresas norteamericanas conseguían la concesión de minas, obras públicas, cultivos, líneas ferroviarias, etcétera.

 

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