Algunos mitos sobre la creación
Algunos mitos sobre la creación
Llamamos mitos a los relatos atávicos mediante los cuales los pueblos pretenden dar respuesta a las preguntas esenciales: ¿de dónde venimos? –cosmogonÍas y antropogonÍas–, ¿cuál es el origen de los dioses? –teogonÍas–, ¿cuál es nuestro destino final? –escatologas–. A través de ellos todas las culturas refieren la vida a una realidad única y sagrada. Los ritos actualizan dichos mitos y, de ese modo, también buscan dar sentido a la vida misma.
El pueblo dogón –Mali– cree que Amma, un huevo que era la semilla del cosmos, vibró siete veces, se abrió y apareció Nommo, el espíritu creador, que cayó a la tierra seguido por su gemela y cuatro Nommos más. Éstos crearon y organizaron cielo y tierra, la sucesión del día y la noche, las estaciones y la sociedad humana…
La cultura vikinga concebía la tierra como un círculo rodeado por un profundo océano donde yace la Serpiente del Mundo. En el centro de la tierra está el Fresno del Mundo, Yggdrasil, cuyas raíces descienden hasta los infiernos… Un arco iris constituye el puente de acceso entre cielo y tierra. En el Gran Abismo o Vacío Absoluto, y de la unión de capas de hielo
y chispas de fuego surge el gigante primordial Ymir, andrógino, cuyo cuerpo engendra a los gigantes, al primer hombre y la primera mujer, y a tres dioses que al matarle forman la tierra con su cuerpo, el mar con su sangre y el cielo con su cráneo.
En la tradición japonesa, cuando la tierra no estaba totalmente formada –era como una medusa flotando sobre el agua– la pareja primordial, Izanagi y su hermana Izanami, se situó en el puente flotante del cielo (quizá un arco iris) y al agitar el mar con una lanza condensaron gotas de sal que formaron una isla de tierra sólida sobre la que erigieron una columna celestial, y un palacio. Practicando un curioso ritual alrededor de la columna conciben un hijo que resulta deforme, por lo que lo abandonan
