Siglo de las Luces o Ilustración 

Término utilizado para describir las tendencias en el pensamiento y la literatura en Europa y en toda América durante el siglo XVIII previas a la Revolución Francesa.

La frase fue empleada con mucha frecuencia por los propios escritores de este periodo, convencidos de que emergían de siglos de oscuridad e ignorancia a una nueva edad iluminada por la razón, la ciencia y el respeto a la humanidad.

CONCEPTO DE ILUSTRACIÓN.

 La ilustración es la soberanía de la razón frente a la autoridad y a la revelación. Defiende el racionalismo, el individualismo, el relativismo y la vuelta a la naturaleza, en oposición a los principios estáticos del antiguo régimen. Las características de la ilustración son las siguientes:

-1º- Adquiere dimensiones  políticas al romper el estrecho marco del antiguo régimen y acercarse con el ideal de progreso a las revoluciones burguesas.

-2º- La ilustración desde el punto de vista filosófico es optimista, considera que la luz de la razón redimirá a la humanidad de sus limitaciones, criticando las estructuras sociales, políticas e ideológicas del antiguo régimen, y a la iglesia, calificada de retrograda y oscurantista.

-3º- La ilustración animo el florecimiento de las artes, de la ciencia, de la técnica y su experimentación, extendiendo la educación a amplias capas de la población.

-4º- la ilustración no fue un movimiento original, ya que sus principios se formularon en el siglo XVI, ni tampoco fue popular  pues solamente pequeños grupos sociales se interesaron por ella.            

Los precursores de la Ilustración pueden remontarse al siglo XVII e incluso antes. Abarcan las aportaciones de grandes racionalistas como René Descartes y Baruch Spinoza, los filósofos políticos Thomas Hobbes y John Locke y algunos pensadores escépticos galos de la categoría de Pierre Bayle o Jean Antoine Condorcet.

Los principios básicos de la Ilustración fueron el acercamiento a la naturaleza, la búsqueda de la felicidad, el sentido del progreso y la exaltación de la razón. No obstante, otra base importante fue la confianza engendrada por los nuevos descubrimientos en ciencia, y asimismo el espíritu de relativismo cultural fomentado por la exploración del mundo no conocido.

 Además la Ilustración a diferencia de otras corrientes de pensamiento de época anteriores, estuvo alejada de la Universidad y de los libros. Los salones y los nuevos medios de comunicación como panfletos, folletos, revistas o periódicos contribuyeron decisivamente a su divulgación. Muchos defensores de la Ilustración no fueron filósofos según la acepción convencional y aceptada de la palabra; fueron vulgarizadores comprometidos en un esfuerzo por ganar adeptos. Les gustaba referirse a sí mismos como el “partido de la humanidad”, y en un intento de orientar la opinión pública a su favor, imprimieron panfletos, folletos anónimos y crearon gran número de periódicos y diarios.

También se difundió a través de la masonería, organización fundada en Gran Bretaña a principios del siglo XVIII y que defendía los principios deístas y filantrópicos, tan en sintonía con los de la Ilustración.

 Sobre las suposiciones y creencias básicas comunes a filósofos pensadores de este periodo, quizá lo más importante fue una fe constante en el poder de la razón humana.

 La época sufrió el impacto intelectual causado por la exposición de la teoría de la gravitación universal de Isaac Newton. Si la humanidad podía resolver las leyes del Universo, las propias leyes de Dios, el camino estaba abierto para descubrir también las leyes que subyacen al conjunto de la naturaleza y la sociedad.

 Se llegó a asumir que mediante un uso juicioso de la razón, un progreso ilimitado sería posible —progreso en conocimientos, en logros técnicos y sus consecuencias también en valores morales—. De acuerdo con la filosofía de Locke, los autores del siglo XVIII creían que el conocimiento no es innato, sino que procede sólo de la experiencia y la observación guiadas por la razón. A través de una educación apropiada, la humanidad podía ser modificada, cambiada su naturaleza para mejorar.

 Se otorgó un gran valor al descubrimiento de la verdad a través de la observación de la naturaleza, más que mediante el estudio de las fuentes autorizadas, como Aristóteles y la Biblia. Aunque veían a la Iglesia —especialmente la Iglesia católica— como la principal fuerza que había esclavizado la inteligencia humana en el pasado, la mayoría de los pensadores de la Ilustración no renunció del todo a la religión.

Optaron más por una forma de deísmo, aceptando la existencia de Dios y de la otra vida, pero rechazando las complejidades de la teología cristiana.

Creían que las aspiraciones humanas no deberían centrarse en la próxima vida, sino más bien en los medios para mejorar las condiciones de la existencia terrena. La felicidad mundana, por lo tanto, fue antepuesta a la salvación religiosa. Nada se atacó con más intensidad y energía que la doctrina de la Iglesia, con toda su historia, riqueza, poder político y supresión del libre ejercicio de la razón.

 Más que un conjunto de ideas fijas, la Ilustración implicaba una actitud, un método de pensamiento. De acuerdo con el filósofo l Kant, el lema de la época debía ser “atreverse a conocer”. 

 

 LA ILUSTRACIÓN EN FRANCIA.

 Francia conoció, más que ningún otro país, un desarrollo sobresaliente de estas ideas y el mayor número de propagandistas de las mismas. Fue allí donde el filósofo, político y jurista Charles-Louis de Montesquieu, uno de los primeros representantes del movimiento, empezó a publicar varias obras satíricas contra las instituciones existentes, así como su monumental estudio de las instituciones políticas, El espíritu de las leyes (1748).

 Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia (1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores, fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de la Ilustración y atacar a sus oponentes.

Sin duda, el más influyente y representativo de los escritores franceses fue Voltaire. Inició su carrera como dramaturgo y poeta, pero es más conocido por sus prolíficos panfletos, ensayos, sátiras y novelas cortas, en los que popularizó la ciencia y la filosofía de su época, y por su voluminosa correspondencia con escritores y monarcas de toda Europa.

 Voltaire (1694-1778), escritor y filósofo francés que figura entre los principales representantes de la Ilustración.

 Está considerado como una de las figuras centrales del movimiento ilustrado del siglo XVIII, un periodo en el que se insistió sobre el poder de la razón humana, de la ciencia y del respeto hacia la humanidad.

Voltaire opinaba que la literatura debía servir como instrumento de progreso social. Así, sus hirientes sátiras y sus escritos filosóficos mostraban su aversión hacia la intolerancia, la tiranía y la hipocresía del cristianismo, lo cual le procuró constantes conflictos con las autoridades políticas y religiosas.

Pasó de ser un brillante escritor, mordaz y satírico como pocos, y un filósofo con fama de libertino a un formidable defensor de la tolerancia y la libertad y un enemigo implacable de la Iglesia.

En sus obras atacaba el poder del absolutismo y por otra, sus folletos anónimos cuestionaban los valores tradicionales.

Su obra se difundió por toda Europa gracias a sus viajes y su abundante correspondencia.

 Charles-Louis de Montesquieu (1689-1755), escritor y jurista francés nacido en el castillo de La Brède y conocido universalmente por sus Cartas persas y El espíritu de las leyes.

 Montesquieu destacó por primera vez como escritor con sus Cartas persas (1721). En esta obra, mediante el recurso de la relación epistolar entre dos aristócratas persas de viaje por Europa, Montesquieu hace una sátira de los políticos franceses de su tiempo, así como de las condiciones sociales, los asuntos eclesiásticos y la literatura de la época. El libro adquirió rápidamente una enorme popularidad. El escritor español José Cadalso lo tuvo como modelo para sus Cartas marruecas.

 Fue una de las primeras obras de la Ilustración, que, con su crítica a las instituciones francesas durante la monarquía de la Casa de Borbón, ya anunciaba el germen de la Revolución Francesa. La fama que adquirió Montesquieu con ésta le abrió las puertas de la Academia Francesa en 1728. Su segunda obra sobresaliente fue Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de los romanos (1734), una de las primeras obras importantes en la Filosofía de la historia.

 Pero su obra maestra es El espíritu de las leyes (1748), que figura entre las tres obras principales de la Teoría política. En ella el autor analiza las tres principales formas de gobierno (república, monarquía y despotismo) y establece las relaciones que existen entre las áreas geográficas y climáticas y las circunstancias generales y las formas de gobierno que se producen.

 Sostiene también que debe darse una separación y un equilibrio entre los distintos poderes a fin de garantizar los derechos y las libertades individuales. A lo largo de toda Latinoamérica, los textos de Montesquieu se leían con entusiasmo a principios del siglo XIX.

 En el Río de la Plata, por ejemplo, tanto el periódico Semanario de Agricultura (1802) como el Correo de Comercio (1810, dirigido por Manuel Belguano) eran medios de difusión de las ideas de Montesquieu y de Rousseau, y fueron el fermento de lo que luego sería la Revolución de Mayo de 1810, inicio de la emancipación de América Latina. Con anterioridad a esa fecha los libros de Montesquieu eran leídos en secreto y a escondidas, aunque sus seguidores no dudaron en hacer público su furor por los principios de los fisiócratas y los librecambistas.

Durante la segunda mitad del siglo XVIII se difundieron dos corrientes distintas:

·        la racionalista, aristocrática y materialista---heredera de los principios volterianos y que se manifestó sobretodo en la Enciclopedia.

·        La corriente idealista, partidaria de ensalzar lo sentimental y lo popular, que tuvo su más destacado interprete Jean-Jacques Roseauu .

 Gozaron de prestigio las obras de Jean Jacques Rousseau, cuyo Contrato social (1762), el Emilio, o la educación (1762) y Confesiones (1782) tendrían una profunda influencia en posteriores teorías políticas y educativas y sirvieron como impulso literario al romanticismo del siglo XIX.

  

La Enciclopedia francesa fue una obra colectiva que pretendía recopilar todo el saber del siglo, dar soluciones e ilustrar. Dentro de la variedad de su contenido existieron fundamentos comunes como el carácter reformista, monárquico, antiabsolutista y anticlerical.

Fue en París donde Denis Diderot, autor de numerosos panfletos filosóficos, emprendió la edición de la Enciclopedia (1751-1772). Esta obra, en la que colaboraron numerosos autores como D´lembert, Helvetius, pionero del materialismo moderno…, fue concebida como un compendio de todos los conocimientos y a la vez como un arma polémica, al presentar las posiciones de la Ilustración y atacar a sus oponentes.

Diderot En 1747 recibió la invitación de editar una traducción francesa de la Cyclopaedia inglesa de Ephraim Chambers. Diderot, en colaboración con el matemático Jean le Rond d'Alembert, convirtió este proyecto en una inmensa obra de nueva redacción que abarcaba 35 volúmenes, Enciclopedia o diccionario razonado de las artes y los oficios, más conocida como la Enciclopedia.

 Con ayuda de los más prestigiosos escritores de la época, entre los que figuraban Voltaire y Montesquieu, el escéptico y racionalista Diderot empleó la Enciclopedia como una poderosa arma de propaganda contra la autoridad eclesiástica, la superstición, el conservadurismo y el orden semifeudal de la época.

En consecuencia, Diderot y sus colaboradores se convirtieron en el blanco de las críticas clericales y reales. En 1759 el Conseil du Roi suprimió formalmente los diez primeros volúmenes (publicados a partir de 1751) y prohibió la publicación de la obra. Pese a todo, Diderot continuó trabajando en los volúmenes restantes y logró imprimirlos en secreto. Los 17 volúmenes del texto se completaron en 1765, pero las ilustraciones y los suplementos no se añadieron hasta 1780.

  

LA ILUSTRACIÓN EN OTROS PAÍSES

La Ilustración fue también un movimiento cosmopolita y antinacionalista con numerosos representantes en otros países.

 

Desde Francia, la Ilustración se extendió por gran parte de Europa. En Gran Bretaña apareció una doble corriente, idealista y empirista, reflejadas en obras como Robinson Crusoe, de Daniel Defoe(1719) David Hume en Escocia, Kant en Alemania y Cristian Wolff que hizo un gran proyecto de difusión de los principios de la filosofía y la ciencia, con una concepción naturalista y racionalista de la cultura, Cesare Beccaria en Italia y Benjamín Franklin y Thomas Jefferson en las colonias británicas mantuvieron un estrecho contacto con los ilustrados franceses, pero fueron importantes exponentes del movimiento.

 

La ilustración en España...

 La Ilustración penetró tanto en España como en los dominios españoles de América.  En España, ‘las luces’ penetraron a comienzos del siglo XVIII gracias a la obra, prácticamente aislada y solitaria, pero de gran enjundia del fraile benedictino Benito Jerónimo Feijoo, el pensador crítico y divulgador más conocido durante los reinados de los primeros reyes Borbones. Escribió Teatro crítico universal (1739), en nueve tomos y Cartas eruditas (1750), en cinco volúmenes más, en los que trató de recoger todo el conocimiento teórico y práctico de la época.


 En resumen:  LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA PROPIAMENTE DICHA.

 
Fue de influencia francesa con las características anteriores pero de signo más moderado.

  • -1º- La enseñanza, atendida por los gobiernos ilustrados y por las sociedades de amigos del país. Se fundaron gran números de escuelas primarias, surgen colegios seglares de segunda enseñanza, tras la expulsión de los Jesuitas en el año 1767. Escasa renovación de las universidades, aferradas al método antiguo, por lo que se crean centros fuera de ella, de enseñanza técnica y ciencias aplicadas, como las escuelas de ingeniería, ciencia física, química, matemáticas, etc.
  • -2º- Se crean nuevas instituciones científicas y culturales como la real Academia Española de la Lengua, la academia de medicina, de historia, la biblioteca Real, observatorio astronómico, jardín botánico, etc.
  • -3º- Grandes figuras de las Ciencias, en botánica Celestina Mutis, en Matemáticas y Astronomía Jorge Juan y Ulloa y por último historiadores como el padre Florez.
  • -4º- Figuras de carácter critico y renovador, destaco el padre Feijoo, que intento conjugar la tradición y el progreso en su teatro critico universal, pero fue en el reinado de Carlos III cuando la ilustración se desarrollo en profundidad, destacando Jovellanos que además de economista fue literato, el dramaturgo Fernández de Moratín, critico de las antiguas costumbres, Cadalso con sus cartas Marruecas y Olavide y su repoblación en Sierra Morena, entre otros.

Mira este Resumen: (de http://www.historiasiglo20.org/HE/8f.htm): 

 

La Ilustración en España se inscribe en el marco general de la Ilustración europea (espíritu crítico, fe en la razón, confianza en la ciencia, afán didáctico). Las influencias son esencialmente francesas e italianas.


Los ilustrados fueron una minoría culta formada por nobles, funcionarios, burgueses y clérigos. Básicamente se interesaron por:

  • Reforma y reactivación de la economía (preocupación por las ciencias útiles, mejora del sistema educativo).

  • Crítica moderada de algunos aspectos de la realidad social del país.

  • Interés por las nuevas ideas políticas liberales, aunque, en su mayor parte, no apoyaron planteamientos revolucionarios.

Su afán reformista les llevó a chocar con la Iglesia y la mayor parte de la aristocracia. Pese a los afanes ilustrados, la mayoría del país siguió apegada a los valores tradicionales.

Podemos distinguir varias etapas:

En la primera mitad de siglo destacan Feijóo, cuya obra se centro en la divulgación de la ciencia de Newton y en la crítica a los prejuicios tradicionales y las supersticiones  (Teatro Crítico, 1726) y Mayáns.

Durante este período se crearon las principales Academias, instrumento de difusión de las luces, Se establecieron la Real Academia de la Lengua, Medicina, Historia, Bellas Artes de San Fernando, y, junto a ellas, el Jardín Botánico y Gabinete de Historia Natural.

Tras el impulso reformista del reinado de Fernando VI, la ilustración llega a su apogeo en el reinado de Carlos III. Los ministros de este monarca, con espíritu renovador, trataron de elevar el nivel económico y cultural del país.

Los escritos de Campomanes, Jovellanos, Capmany o Cabarrús muestran la asimilación de las teorías económicas de la fisiocracia y del liberalismo económico. Fruto de ese interés por los asuntos económicos y sociales fue la creación de las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, preocupadas por la difusión de las “ciencias útiles” y el desarrollo económico.

El interés por la educación y el progreso científico se concretó en la creación de nuevas instituciones de enseñanza secundaria (Reales Estudios de San Isidro), de enseñanza superior (Colegio de Cirugía, Escuela de Mineralogía, Escuela de Ingenieros de Caminos) y en la reforma de las Universidades y de los Colegios Mayores.

El desarrollo de las ciencias experimentales fue importante: Mutis y Cavanilles en biología, Ulloa y Jorge Juan en Astronomía y Cartografía, Piquer en Medicina.
También se desarrolló la literatura didáctica y crítica (Feijóo, Jovellanos, Cadalso y Moratín con su célebre El sí de las niñas, y se desarrolló la prensa y las revistas literarias y científicas.

 

DOCTRINAS ECONÓMICAS DEL SIGLO XVIII

 
Fisiocracia

Escuela de pensamiento económico surgida en Francia en el siglo XVIII y la primera que aplicó el método científico a la economía. Se basaba en la existencia de un “orden natural”, obra de la inteligencia divina, al cual debían someterse todas las normas sociales. Solo así el progreso sería posible y los hombres hallarían el camino de la felicidad. Este orden natural debe asegurar los principios de la libertad y de la propiedad.

 

 El principal exponente de la fisiocracia fue François Quesnay, cuyo Tableau économique (Cuadro económico, 1758, donde mostraba la forma en que el producto neto obtenido por los agricultores –riqueza- se repartían entre toda la sociedad.) supuso el punto de partida de esta doctrina económica; otros fisiócratas destacados fueron Pierre Samuel du Pont de Nemours y Victor Riqueti, marqués de Mirabeau.

 

 Los fisiócratas se oponían a la doctrina económica imperante hasta entonces, el mercantilismo, que postulaba que la riqueza y poder de un país dependían de la cantidad de metales preciosos que hubiera acumulado, por lo que regularon el comercio internacional para evitar la salida del país de las reservas de oro y plata. Los fisiócratas, que creían en la existencia de una ley natural, defendían una política económica de laissez-faire (o de no intervención pública en la economía) que según ellos produciría de forma natural una sociedad próspera y virtuosa, y que por tanto era favorable al librecambio. También defendían que la agricultura era el único sector productivo capaz de crear riqueza, mientras que el comercio y la industria tan sólo permitían la distribución de esta riqueza; los fisiócratas estaban en contra de las políticas de comercio internacional mercantilistas, favorecedoras del proteccionismo.


De acuerdo con estos principios, los fisiócratas dividieron la sociedad en tres grandes grupos:

1.      Los agricultores, que eran los únicos que podían generar riqueza puesto que ésta estaba en la tierra.

2.      Los trabajadores-artesanos,comerciantes,etc,-que transformaban lo producido por los agricultores y que pertenecían a una clase estéril por no crear riqueza.

3.      Los propietarios que eran dueños de las cosas, de acuerdo con el “orden natural”.

 

EL LIBERALISMO ECONÓMICO

 

Los fisiócratas tuvieron una importante influencia durante la década de 1760; sus ideas sobre la economía de mercado influyeron en Adam Smith.

Adam Smith (1723-1790), economista y filósofo británico, cuyo famoso tratado Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, más conocida por su nombre abreviado de La riqueza de las naciones (1776), constituyó el primer intento de analizar los factores determinantes de la formación de capital y el desarrollo histórico de la industria y el comercio entre los países europeos, lo que permitió crear la base de la moderna ciencia de la economía. En dicha obra se presentaron las grandes líneas del liberalismo económico, doctrina llamada a perdurara en nuestros días.

En La riqueza de las naciones, Smith realizó un profundo análisis de los procesos de creación y distribución de la riqueza. Demostró que la fuente fundamental de todos los ingresos, así como la forma en que se distribuye la riqueza, radica en la diferenciación entre la renta, los salarios y los beneficios o ganancias.

 La tesis central de este escrito es que la mejor forma de emplear el capital en la producción y distribución de la riqueza es aquella en la que no interviene el gobierno, es decir, en condiciones de laissez-faire y de librecambio. Proponía la no intervención del Estado en la vida económica, reduciendo su papel al de mero árbitro de la actividad.

. Para defender este concepto de un gobierno no intervencionista, Smith estableció el principio de la “mano invisible”: que regulaba las relaciones del mercado y evitaba cualquier competencia desleal entre los individuos y la propia intervención del Estado. Al buscar satisfacer sus propios intereses, todos los individuos son conducidos por una “mano invisible” que permite alcanzar el mejor objetivo social posible. Por ello, cualquier interferencia en la competencia entre los individuos por parte del gobierno será perjudicial.

Smith fue considerado el padre de la economía liberal capitalista de la que otros pioneros fueron:

·        Thomas R.Malthus. Teoría sobre la población. Visión pesimista sobre la economía.

·        David Ricardo. Expuso la llamada ley de bronce de los  salarios: los salarios deben ofrecer sólo lo necesario para la subsistencia de los obreros.

·        Jhon Stuart Mill. Menos pesimista que los anteriores. En su libro Principios de la economía política(1848),indicó que la distinción entre las leyes de la producción que comparten el carácter de leyes físicas y la distribución de la riqueza es solamente una consecuencia de las instituciones humanas- derecho de propiedad, de herencia, sistemas de posesión de la tierra, etc.,

 

Los fisiócratas alcanzaron su mayor influencia política cuando Anne Robert Jacques Tourgot, uno de sus partidarios, fue nombrado ministro de Economía en Francia en 1774. Su interés por la teoría económica fue objetivo de las críticas de sus enemigos políticos; cuando fue destituido en 1776 los fisiócratas tuvieron que exiliarse. Sin embargo, algunas políticas diseñadas a partir de la Revolución Francesa, como la liberalización del mercado de granos (1789) y el impuesto sobre la tierra (1790) estaban inspiradas en las ideas fisiocráticas.