EINSTEIN Y LA RELIGIÓN
Artículo tomado de los Anales de la Universidad de Chile, Sexta Serie, Nº 9, Agosto de 1999
El origen de la religión según Einstein.
Las ideas de Einstein acerca del origen de la religión, constituyen, quizás, uno de los aspectos más conocidos de sus opiniones no científicas, pero, con todo, son de considerable importancia porque suministran el trasfondo sobre el cual pueden entenderse el resto de sus opiniones sobre esta materia, su idea de una "religión cósmica", y su pensamiento en torno a las relaciones entre ciencia y religión.
En un artículo escrito expresamente para la revista New York Times en 1930, y titulado "Religión y Ciencia", preguntándose por el origen de los sentimientos y necesidades a partir de los cuáles se constituiría la religión, Einstein introduce su característica distinción entre la "religión del miedo", y la "religión social o moral". La primera de éstas es definida como la forma más primitiva de religión, surgida a partir del "miedo, al hambre, a las bestias salvajes, a las enfermedades y la muerte", y como una explicación de los fenómenos naturales en términos de "seres ilusorios más o menos análogos al [hombre] mismo, y de cuyas voluntades y acciones estos temibles hechos dependen". De allí, se nos dice, la necesidad de asegurar el favor de aquellos seres mediante sacrificios y otros ritos propiciatorios. (13)
Pero, según Einstein, existen otras fuentes menos primitivas de las que brotaría el sentimiento religioso, las más importante de las cuales serían los impulsos sociales:
"El deseo de ser guiado, amado, y apoyado, impulsa al hombre a formar la concepción social o moral de Dios. Este es el Dios de la Providencia, el que proteje, dispone, recompensa y castiga; el Dios que, de acuerdo con los límites de la visión del creyente, ama y aprecia la vida; el confortador de las penas y anhelos insatisfechos; el que preserva el alma de los muertos. Esta es la concepción moral de Dios".(14)
La distinción entre una "religión del miedo", y una "religión social o moral", podría entenderse, también, como equivalente a la distinción entre el politeísmo y el monoteísmo religiosos, pues Einstein ve en la religión hebrea de sus antepasados el ejemplo más notable de la segunda forma. Para el gran físico el tránsito de una a otra forma de creencia implicaba, ciertamente, un progreso, pero ambas formas de reli- giosidad coexisten a menudo, incluso al interior de las religio -nes más desarrolladas.
Lo que la religión del miedo y la religión social tienen en común, señala Einstein, es el carácter antropomórfico de sus con- cepciones de Dios. Desde esta perspectiva postula él una tercera etapa o forma de la experiencia religiosa que denomina "el sentimiento religioso cósmico", y que trascendería aquel atropomorfismo. La génesis de este sentimiento es descrita por Einstein del siguiente modo:
"El individuo siente la futilidad de los deseos y propósitos humanos y la sublimidad y orden maravilloso que se revelan tanto en la naturaleza como en el mundo del pensamiento. La existencia individual le impresiona como una suerte de prisión y desea él experimentar el universo como una totalidad única significativa. Los inicios del sentimiento religioso cósmico aparecen ya en una etapa más temprana de desarrollo, por ejemplo, en muchos de los Salmos de David y en algunos de los profetas. El Budismo, como lo hemos aprendido especialmente gracias a los maravillosos es -critos de Schopenhauer, contiene un elemento mucho más fuerte de esto". (15)
Es precisamente este tipo de sentimiento el que caracterizaría la propia concepción religiosa de Einstein, su religión cósmica, que en su tiempo, pareció tan escandalosa e inaceptable, entre otros, a los curas y creyentes católicos norteamericanos (16) Obviamente, ésta, que según Einstein sería una forma superior de la religiosidad, no daría origen a un dogma especial, a una concepción de Dios concebido en imagen del hombre, ni a una teología, ni a una religión organizada. Para el gran físico el representante máximo de esta religiosidad sería Spinoza, pero incluye también entre ellos nombres tan diversos como los de Demócrito, Buda y San Francisco de Assís.
Ante la imposibilidad de poder comunicar estos sentimientos cósmicos, que no conducen ni a una definición de Dios ni a una teología, sería la función más importante del Arte y la Ciencia, según Einstein, despertar y mantener vivos dichos senti- mientos.(17)
Notas:
13. Albert Einstein, Ideas and Opinions. (New York, Bonanza Books, MCMLIV), pág. 37.
14. Albert Einstein, Ibidem.
15. Albert Einstein, Op, Cit., pág. 38.
16."El Dr. Fulton Sheen, dijo ante 1200 miembros de la Asociación de Profesores Católicos, que la revista Times se había autodegradado al publicar el artículo de Einstein [del que hemos venido citando aquí], el que describió como "la más completa clase de estupidez y sinsentido". El Dr. Sheen preguntó si acaso alguien estaba dispuesto a dar su vida por la Vía Láctea, y concluyó: "Hay una pura falta en su religión cósmica; haber puesto una letra de más en esta última palabra, la letra 's'". Referido por Ronald W. Clark, en su Einstein. The Life and Times.(New York, The World Publishing Co., 1971), pág. 426.
17. Albert Einstein, Ideas and Opinions, Ibidem.
