Sigismund Schlomo Freud (Freiberg, 6 de mayo de 1856 - Londres, 23 de septiembre de 1939), más conocido como Sigmund Freud, fue un médico, neurólogo y librepensador austríaco, y el creador del psicoanálisis.
Para más información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Sigmund_Freud
El hombre, para Freud, no es libre.
La libertad es una apariencia, porque la conducta del hombre está determinada inexorablemente por los instintos...Freud interpretará todos los fenómenos humanos con la clave del pansexualismo (todo es sexo). Todo el mundo de los valores (verdad, justicia, amor, etc.) queda reducido a necesidades ¡repulsivas y los mismos valores son sólo sublimaciones, formaciones reactivas o formas de racionalización.
En su sistema existen tres premisas, que ni se
demuestran, ni se tolera que se discutan, y que son fundamentales
para entender su idea de humansimo:
1. Ateísmo, aceptado como principio indiscutible.
2. Valor fundamental de la sexualidad humana.
3. Materialismo total, aplicado al hombre.
El freudismo y la religión
Freud explica muchos fenómenos psíquicos recurriendo a mitos, tomados como metáforas poéticas, que le sirven a manera de explicaciones de esos fenómenos.
Así, para Freud, el origen de la religión estaría
en el complejo de Edipo. Este nombre proviene del sufrimiento que
le ocasiona a Edipo, en la tragedia griega del mismo nombre, el
vaticinio de que matará a su padre y se casará con su madre, cosa
que realmente llega a suceder, sin él saberlo.
Según Freud, el hombre, al sentirse incapaz de soportar su debilidad
y su abandono frente a las exigencias de la naturaleza y de la sociedad,
se refugia en una regresión infantil e inventa un Dios que le protege:
se agarra a su padre, esta vez poderoso. La religión sería, para
él, una neurosis obsesiva.
Fiel a su tiempo, Freud trata de elaborar una psicología científico-natural: los procesos psíquicos serían estados cuantitativamente determinados de elementos materiales ostensibles. El modelo del alma sería la propia anatomía del sistema nervioso.
Según Freud, "el propósito vital del individuo consiste sólo en satisfacer las necesidades que ha traído consigo". Así, placer y "displacer" -serán los principios reguladores de toda actividad nerviosa. Por ello, los instintos actúan siempre. Cuando no pueden satisfacerse ni ser reprimidos, actúa un nuevo mecanismo: la sublimación, que consiste en el proceso por el cual, según Freud, la energía sexual o libido se transforma en actividad "superior-, espiritual o cultural. Producto de la sublimación son, para Freud, el arte, la moral, las creencias (religión).
La sublimación, continúa, lo que hace es transferir al grupo los problemas del individuo; de ahí que la sociedad viva bajo la perpetua amenaza de la neurosis colectiva.
En El porvenir de una ilusión, Freud no deja lugar a dudas: "la religión es, sin paliativos de ningún género, esa neurosis obsesiva de la colectividad humana".
Para el psicoanálisis, el dogma cristiano es precisamente la cristalización del complejo básico de toda neurosis (el de Edipo). Dios sería sólo una sublimación del padre.
Si la cultura consiste en reprimir los instintos, la religión es un tratado del temor al padre, referido a un padre de la colectividad.
Según Freud, la religión es un producto secundario, por tanto algo falso, inauténtico, ilusorio. Lo real y auténtico será lo primitivo, que coincide con lo instintivo.
La actitud de Freud respecto a la religión fue siempre negativa, aunque con atenuaciones al final de su vida.
La raíz del rechazo de la religión por parte de Freud está, sobre todo, en su materialismo. Para él, en definitiva sólo existe lo material y todo se explica por ciencias de la materia, incluida la psicología.